Se sentía extraño, tal vez estaba tan idiotizado con sus peleas interiores que no se puso a pensar cómo fue que pasó todo. Debía haber una respuesta coherente, o mejor dicho; una excusa creíble y convincente para no ser asesinado o para no cometer un suicidio.
Odiaba ser tan impulsivo y más cuando se trataba de Daiki, simplemente la vida no lo debió castigar de esa manera. Nunca se catalogó como la mejor persona, pero nunca hizo algo tan malo como para estar a expensas de una persona; sus ojos, su nariz, su boca, su cabello, su cuerpo, su sonrisa... Y aunque aquello suene romántico y él lo vea también de esa manera, no podía evitar el enfurecerse por ser una persona encarcelada por los sentimientos de otro.
¿Qué podía hacer? Desde que se enteró que ese sentimiento que había evitado por años se infiltró en su corazón, deseó huir, morir si esa era lo opción correcta, pero cuando se dio cuenta de aquello su corazón no se lo permitió, simplemente no pudo escapar de eso que llaman ''amor''.
Y así era como el amor de película se manifestaba, ahora lo entendía, sí... y ahora se maldecía el no haber visto el final de alguna de ellas. Sabía perfectamente que en una de esas películas había la solución que él quería. No, Romero y Julieta no era el mejor final, pero esa era la única película que vio. Pero no quería verse como un mártir o como una persona tan loca como para morir por otro que ni siquiera lo conoce del todo. No, definitivamente no deseaba esperar a 'su amor' en un ataúd, sabía que nunca llegaría.
Su vida era trágica, no... Kei sabía que el único trágico era él, la madurez que creyó tener nunca la tuvo, los pantalones que creyó tener bien puestos se le cayeron en el último minuto. Y el corazón que juró haber sellado se abrió rápidamente ante la presencia de ese ser, de esa persona que tanto quería, pero que ni siquiera sabía si volvería a ver o hablar por la tremenda estupidez que acababa de hacer.
Quiso tomar nuevamente ese líquido, pero algo, tal vez su evidente cobardía, no se lo permitió. Presionó tan fuerte el vaso que lo hizo trizas, su mano quedó herida, obviamente no se salvaría de aquella tontería por el simple hecho de no ser lo suficientemente valiente como para aceptar debidamente sus sentimientos. Se dejó caer en el sillón observando detenidamente la honda herida, ¿por qué no ardía? ¿Acaso ya se estaba desvaneciendo? Tal vez la vida le daba otra oportunidad, el dolor del alma era muchísimo más fuerte, ya no podía sufrir más, de todos modos... ya no cabía nostalgia en su destrozado cuerpo.
Cerró lentamente sus ojos, presionó los mismos con fuerza, hizo deslizar una lágrima, se mordió el labio, y ahí fue donde percibió la fuerte ardencia de su mano, pero sabía que ya era demasiado tarde como para hacer algo, al despertar encontraría la forma adecuada para curar su estupidez.
Se sintió tranquilo, algo relajado, tal vez demasiado impaciente. Quería abrir los ojos, pero no podía, sabía que se había dormido, que aún no podía haber muerto, ¿no era el cielo totalmente resplandeciente? No lo entendía, sin embargo forzó a su terco cuerpo a actuar, presionó sus manos recodando haber tenido un ''accidente'' con una de ellas. Y no había dolor, su mano herida parecía haber sido vendada, la suave textura de aquella tela lo hizo reaccionar. Frunció el ceño con confusión, ahora la oscuridad se desvanecía con una delgada franja de la realidad; estaba recostado, sí... lo estaba, su mano... lo sabía... estaba vendada. Volvió a forzarse a sí mismo abriendo casi por completo los ojos, recordaba aquella habitación, sí... había estado ahí antes. Un pequeño ruido a su derecha, unas cuantos pasos, su evidente cansancio no lo dejaron ver de quien se trataba. Sólo escuchó un susurro, unas suaves manos acariciar su frente y... ¿Un beso? Calor húmedo en sus labios, tal vez se relamió los labios sin darse cuenta. No... No podía engañarse, es más... en esos casos odiaba ser tan frívolo. Era cierto, alguien lo besaba, y aunque su tonto sueño no lo dejaba ver de quien se trataba, quiso corresponder, debía hacerlo de todos modos, ¿por qué? Fácil... era Daiki.
FIN
1 comentarios:
Kyaaaaaaaa, ves como actuando así consigues el amor del otro, baka ¬¬ y encima lamentándote ¬¬ Menos mal que Daiki siempre está ahí para todo
Publicar un comentario