Volvió a sonar su celular, era la quinta vez que lo llamaba, no deseaba contestar, quizá porque quería sentirse algo 'especial', un poco de desesperación y ansiedad para Inoo Kei. Se volvió a recostar en su cama mientras cerraba los ojos, suspiró profundo, deseaba dormir, se sentía cansado después de todo. Sintió nuevamente el sonido de su celular, sin abrir los ojos, tiró aquel aparato al piso.
-Asi que no quieres contestar-
Abrió los ojos de golpe, se encontró con el rostro enfurecido de Kei, estaba justo encima de él, con su celular en la mano. Tragó saliba, estaba completamente asustado, quiso sonreir, pero sólo se formó una extraña mueca en él.
-Yo...-
-¿Qué es más importante? ¿Por qué no quieres hablar conmigo?-
Se quedó prendado en su penetrante mirada, quiso levantarse, pero Kei lo tomó bruscamente de los brazos, sin duda alguna, quería una respuesta.
-Contesta...-
-Estaba... cansado... no pude contestar-
-¿Cansado?-
Su mirada se acompañó de una sonrisa, tal vez era su imaginación, no... no lo era, Kei, en ese momento, necesitaba satisfacerse. Tragó saliba, comenzó a sudar, estaba agitado, realmente asustado. La forma en la que Kei deseaba tener sexo, y podía adivinarlo, lo dejaría verdaderamente cansado... sin fuerzas.
Lentamente se acercó a su rostro, con suavidad comenzó a acariciarlo, inhalando su delicioso perfume. Inoo Kei podía llegar a ser un verdadero Dios en la cama, pero su ternura, su delicadeza y su perfecta forma de decir 'te quiero' eran características que podían llegar a desencajar a cualquiera, Daiki... aún no entendía cómo podía ser tan encantador. Volvió a mirarlo a los ojos, lentamente se acercó a sus labios moviendose con suavidad, probando el exquisito sabor del menor. Descendió una de sus manos hasta tocar la parte baja de Daiki, hizo presión en la misma haciendo que éste último cortara el beso dejando salir un suspiro lleno de satisfacción. Volvió a sonreir, ágilmente se quitó el polo volviendo al instante a devorar sus labios, descendió sus manos, esta vez con la plena seguridad de tocar completamente el miembro del menor. Comenzó a jugar con él mientras devoraba el cuello de Daiki, adorada besarlo... devorarlo mientras, lentamente, 'acariciaba' su miembro.
-Hmmm, ¡Ah!-
Encorbó su espalda al sentir una fuerte presión acompañada de una leve mordida en su cuello. Miró con algo de furia a Kei mientras éste descendía hasta su pecho despojandolo de su camisa, comenzó con dulces besos en los pectorales, lamiendo los mismos con excesiva satisfacción. Era como un niño cuando se trataba de besar o... probar, no se desprendía fácilmente de algo que en realidad le agradaba y sabía llenaba de satisfacción a cualquiera. Descendió hasta su ombligo introduciendo su lengua en el, ocasionando en Daiki leves consquillas, un suspiro y una sonrisa se dibujó en su rostro. Continuó descendiendo y, sin preguntar o esperar una mirada en señal, comenzó a desabrochar el pantalón, tirando el mismo, dejando ver a aquel miembro erecto. Sonrió de lado al ver la hermosa imagen, simplemente le fascinaba ser el único propulsor de aquello.
-Sólo hazlo-
Conocía perfectamente a Kei, sabía cuando estaba cansado, excitado o... perdido en su maravillosa 'obra'. Se acomodó mejor en la cama, lenta y suavemente le quitó el bóxer, volvió a mirar a Daiki, estaba sonrojado en espera de aquello, sonrió. Besó la punta descendiendo con la misma ternura por toda la extensión. Comenzó a lamerlo, abriendo su boca, introduciendo sólo la punta... jugando con él. Lo tomó con la mano, abrió por completo la boca introduciendo el miembro, subiendo y bajando su velocidad sintiendo el suave y hermoso placer de succión*.
-¡AH!-
Sentía que iba explotar, era delicioso, el placer que Inoo Kei entregaba cuando ofrecía sexo oral era fascinante. Su movimiento se aceleró, él mismo se desesperaba cuando tenía el miembro de Daiki en su boca, era libre de hacer lo que quisiera con el. Hizo presión en sus labios oprimiendo el miembro, haciendo que, esta vez, Daiki abriera los ojos de golpe mientras derramaba algunas lágrimas. No sentía dolor, su satisfacción y masoquismo era tal... que le llenaba de rabia el saber que Kei fuera un maestro en el sexo, simplemente odiaba que ocasionara en él sensaciones increíbles, lo admitía... le fascinaba tener relaciones con Inoo.
-¡Yahh!-
Inducido por los gritos, incrementó su moviemiento ocasionando que tanto él como Daiki se llenaran de ansiedad. Sabía perfectamente que no faltaba mucho, su manera tan perfecta y exacta de ver las cosas lo hizo darse cuenta que ambos deseaban más placer del que ya tenían. Se separó de Daiki tomando el miembro con sus manos presionandolo mientras lo masturbaba ágil y desesperadamente.
-¡KEI!-
Eyaculó rápidamente, de la manera más perfecta, aquel delicioso placer explotó en las manos y rostro de Kei. Sonrió mientras probaba el delicioso semen de Daiki, se acercó de nueva cuenta al miembro cansado del mismo y lo besó formando en él una sonrisa agitada. Sin pensarlo, sólo siguiendo su rutina de deseo, se quitó su pantalón, el bóxer, todo a vista de su hermoso niño. Tomó su miembro, rosó la entrada de Daiki formando una 'encantadora' sonrisa.
-No me hagas... rogarte...-
Tomó a Daiki del cuello y le dió cortos besos, juntó su frente con la suya, sonrió con dulzura.
-Es suficiente... con decir que me amas-
Daiki no pudo evitar el sonreir de igual forma, asintió débilmente, le dió un dulce beso mientras decía
-Te Amo-
Sonrieron, Kei se separó de él, tomó su miembro y lentamente, sintiendo a cada segundo aquel placer indescriptible, lo penetró. Ambos se miraron, Daiki cerró sus ojos, enredó sus piernas alrededor de Kei, dando inicio, de esta forma, a las embestidas. Movimientos lentos, pausados, maestros... Kei tomó el cuerpo de Daiki abrazandolo fuertemente, así... aumentó el movimiento sintiendo el leve temblar del menor, sintiendo el placer que siempre obtenía al poseer a Daiki, su hermoso niño.
Volvió a encorbar su espalda sintiendo que pronto esta se rompería. Kei se apoyó en uno de los barandales de la cama obteniendo el soporte que necesitaba. Hizo presión en su miembro ocosionando que éste se comprima en la estrecha entrada, un golpe salvaje contra el cuerpo de Daiki lo hizo gritar completamente embriagado de placer, satisfacción, deseo...
-Ahh... ¡AHH!-
Aceleró desesperadamente su cuerpo tomando a Daiki de la espalda, logrando así que éste se sentara en él y ayudara, de alguna forma, con el orgasmo próximo. Desgraciadamente, cuando Daiki tenía el control de su placer y el de Kei, el sádico era él. Se separó de Kei dejando salir su miembro, lo tomó nuevamente mientras lentamente caía en él. Indudablemente ambos disfrutaron de aquel hermoso y exquisíto acto. Comenzó con el movimiento de su cuerpo, bajando y subiendo el mismo, disfrutando ese enorme placer. Aceleró, queriendo de alguna forma llegar al clímax, se apoyó en el pecho de Kei, dos golpes más a su cuerpo y el espeso líquido ya escontraba dentro de él. Soltó un suspiro, siguió moviendo suavemente su cuerpo hasta sentir que el cansancio se había apoderado de él. Cayó en Kei totalmente exausto, dejando salir el miembro de su cuerpo. Se acurrucó en el pecho del mayor, escuchando el fuerte palpitar de su corazón, sonrió.
-Es por ti-
Levantó su cabeza encontrandose con los dulces y cansados ojos de Kei.
-¿Qué?-
Lo tomó del mentón, se acercó a sus labios formando un tierno beso.
-Mi corazón... está así... por ti-
Se sonrojó al escuchar aquello, no pudo evitar el sentirse feliz, emocionado, se acurrucó nuevamente en su pecho escuchando con más atención aquellos latidos.
FIN
1 comentarios:
ASDSASDSASDSASDSASDSASD, AMO ESTO *¬*
Yo siempre imaginé que Kei sería un experto en estas cosas *¬*
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