Te QuieroAmo Satommy <3 (?) Por ti escribí esto *-*
-Oye, ¿qué haces?-
Estaba soñando, y manifestaba aquella ‘alucinación’ con su pobre amigo.
-Perdón-
Se acomodó en la silla cruzándose de brazos, tosió un par de veces mientras intentaba regresar la temperatura a su rostro.
-No sé por qué siempre soy yo quien termina aguantándote-
Lo miró de reojo algo molesto e incómodo, volvió a tomar su celular, sonrió al leer el mensaje recibido.
-Oie, ¿puedes leer tus mensajes sexuales en otro lado?-
Cerró los ojos mientras apretaba sus labios enfurecido, levantó su cabeza para mirar al tonto que lo interrumpió y dijo tremenda estupidez.
-Es mejor que hacer nada, ¿no crees?-
Daiki ya había escuchado tanto aquellas palabras que volverlo a oír le causó mucha gracia.
-Tienes razón, es mejor satisfacer tus necesidades por mensajes que hacer nada, dime Yuri, ¿es más placentero hacerlo así?-
No pudo evitar el enfurecerse, se levantó y salió de aquel círculo que lo desanimaba completamente.
-Me encanta molestarlo-
Se sentó en aquella silla sonriendo al ver al menor sentarse en el sofá más lejano de la habitación.
-¿Otra vez soñando?-
Giró para mirar a su compañero, este se encontraba perdido en cada movimiento suyo, sin poderlo evitar, rió.
-¿Soñabas conmigo?-
Se ruborizó al oírlo, pero de cierto modo ya estaba acostumbrado a escuchar sus preguntas tan directas y tan acertadas, desvió la mirada mientras jugaba con sus manos.
-¿Otra vez? ¿Y ahora qué hacíamos?-
Se giró al escucharlo.
-Tal vez… ¿Sexo?-
Sin poderlo evitar abrió sus ojos junto con su boca, no pudo respirar por más de diez segundos hasta volver a escuchar una fuerte carcajada.
-Creí… Creí que no era cierto… ¿Sueñas que tienes relaciones conmigo?-
Sonaba ansioso, quería una respuesta y no pararía hasta conseguirla.
-Para… yo no dije eso-
-Pero cuando te lo pregunté callaste, y justo ahora estás muy rojo-
Volvió a desviar su cabeza tratando de controlar su corazón.
-¿Estabas teniendo sexo conmigo, verdad?-
-¡Sólo fue un sueño!-
-Así que lo hiciste-
Sin darse cuenta cayó por su propia boca, cerró los ojos mientras se mordía el labio inferior, su “Yo” interior lo mataba por dentro.
-Es increíble… no creí que Kei Inoo soñara con esas cosas-
-Cállate-
Volvió a reír al imaginarse con Kei en un situación así… no le desagradaba en lo absoluto. Se mordió el labio mientras veía su rostro.
-No sería malo hacerlo-
-¿Qué?-
Se sorprendió mucho, aunque su corazón, de cierta forma, se aceleró.
-Tener esa clase de sueños no es raro, yo también los tengo, pero… nunca los he tenido contigo, ¿cómo eres en la cama Kei?-
Abrió su boca sin dejar salir alguna respuesta, claro… si la hubiera para semejante pregunta. Se alejó centímetros de él, desvió su mirada.
-¿Uke o seme?-
Cerró los ojos mientras se mordía los labios, levantó su cabeza mirando a Daiki con cierto enfado.
-¿Por qué preguntas eso?-
-Quiero saber-
Ladeó su cabeza, frunció el ceño, respiró hondo, le dió un golpe en la cabeza.
-No responderé tus tonterías-
Quiso pararse, pero se detuvo al escucharlo.
-Entonces no tienes experiencia en el sexo-
Volvió a sentarse mirando otra vez su sonrisa, esa que sabe que ganará con o sin una respuesta.
-¿Qué?-
-Si no respondes es porque… No tienes absolutamente nada que decir del sexo – se acercó a su oído lentamente - ¿o sí?-
Lo miró de reojo, sabía que estaba perdiendo y simplemente no podía aceptarlo, lo tomó fuertemente del cuello y lo acercó a su rostro, sólo sintió un airecito fresco en sus mejillas para contestar su enorme sonrisa con un apresurado beso. Abrió su boca sintiendo la húmeda lengua del menor al acariciar la suya en un desesperado movimiento. Le mordió el labio inferior posesivamente, tomó sus mejillas con ambas manos y lo separó de él, aún desesperado y algo agitado, dijo:
-Es fácil imaginarte sin ropa, excitado y sonriéndome… pero justo ahora… es imposible hacerlo-
-No lo es, sólo debemos entrar ahí-
Frunció el ceño al escucharlo, giró, una puerta con un singular letrero lo hizo sonreír.
-¿Ahí?-
-Sí, es fácil romper las reglas cuando esto – toco fugazmente el miembro del mayor – pide a gritos hacerlo, ¿no crees?-
Sin más, Kei lo tomó de la mano y entró en la habitación rebotando aquel letrero, “Prohibido el ingreso”.
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lunes, 14 de noviembre de 2011
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