-¿Qué esperas?-
Ambos sonrieron, Kei se acercó y lo besó colocando sus piernas alrededor de él, se estremeció al sentir un evidente bulto erecto rozando el suyo.
-Esto… se llama excitación-
Sonrió al escucharlo, se alejó de él quitándole el bóxer, y al fin, sin ninguna clase de “reserva”, pudo ver por completo el miembro que tanto había anhelado conocer.
-Y esto, Daiki, ¿cómo se llama?-
Beso la punta suavemente, mordió la misma al sentir al menor encorvarse de placer.
-Idiota, sólo hazlo-
Volvió a sonreír, tomó la base del miembro con una de sus manos y lo presionó, la dureza con la que lo había hecho hizo colmar de satisfacción a Daiki, quizá el uke era él. Se acercó nuevamente, formó un camino de besos hasta llegar a la parte más baja, lamió toda la extensión, introdujo el miembro en su boca con suavidad hasta sentir el leve movimiento del cuerpo Daiki, se estremecía, le encantaba, aquello lo tentaba demasiado. No quiso llegar al clímax tan rápido, el sabor del menor era delicioso, y escuchar aquellos ténues susurros que le decían cuán perfecto era en el sexo oral, lo hacían querer alargar el proceso, quizá algo de sadismo terminaría por demostrar cuán increíble era, como en sus sueños.
Se alejó de él tomando el miembro con sus manos, descendió la delgada piel del mismo dejando ver una rojiza textura.
-Ahh-
El sentir cierto “frío” en su miembro lo estremeció, pero el imaginar que Kei volvería a hacerlo lo hizo delirar.
-¿Te gusta?-
Lo miró algo ofuscado, sin poderlo evitar sonrió. Volvió con el mismo procedimiento, suavemente, con cierto cuidado. De alguna u otra forma, la ansiedad se apoderó de él e hizo del movimiento más fuerte, golpeando su mano con el vientre del menor al llegar a la base, al sentir que perdía el control y la habitación se llenaba de fuertes gritos. Presionó el miembro hasta sentir que este estaba a punto de eyacular, se acercó nuevamente e introdució sólo la punta en su boca.
-¡AHH!-
Colmó su lengua del suficiente semen como para cubrir toda la extensión, volvió lamer todo el miembro sintiendo algo de desespero y satisfacción.
-Esto… se llama perfección-
Daiki rió al escucharlo, abrió los ojos topándose con su penetrante mirada.
-De acuerdo, ahora termina lo que empezaste-
Contestó con otra sonrisa, desabrochó su pantalón, bajó su bóxer, tanteó la entrada de Daiki, y como si fuera a tratar a un bebé, introdució suavemente su miembro en él. Ambos se miraron en el lento y satisfactorio placer de penetración. Kei besó la frente de Daiki, tomó una de sus piernas y la colocó en su hombro. Comenzó a moverse con cierta “tranquilidad”, quizá aquel momento, rápido o estúpidamente lento, fascinaba a cualquiera y aunque ambos sabían que no estaban en un lugar correcto, querían que eso que llaman “peligro” no fuese más que un paso para el orgasmo final.
Hizo un corto vaivén al sentir que Daiki presionaba su entrada, dilatando la misma cada vez que él se movía. Volvió a mirarlo como buscando una señal para el inicio, la encontró al verlo morderse el labio con desespero. Se alejó de él sin deslizar su miembro, acomodó la pierna de Daiki, y sin más, lo penetró con fuerza.
-¡AHHH!-
Sintió la mano del menor en su cabello, se acercó a él y lo besó, quería distraerlo mientras comenzaba con los fuertes golpes. Tomó la cadera de Daiki con fuerza y comenzó a moverlas, de adentro hacia fuera. Besó y mordió su cuello succionando débilmente aquella exquisita piel. Uno, dos, tres golpeteos más y su cuerpo se tensó, sus piernas estaban cansadas, pero no quería detenerse, aún le faltaba algo por hacer. Como pudo, tomó el cuerpo del menor y lo acomodó en el sofá, de modo que él también estuviera sobre el mismo.
-Espera-
Daiki se recostó encima de Kei dejando salir el miembro de su interior, besó sus labios fugazmente y le susurró
-Déjame hacerlo-
Sonrió y sin esperar respuesta y aún mirándolo, tomó el miembro del mayor y presionó la punta con su pulgar.
-¡Ah! Daiki…-
Rió, le fascinaba ver el rostro lleno de deseo de Kei, volvió a presionar la punta, y con la otra mano la parte más baja del miembro. Se estremeció, un tierno mohín lo hizo darse cuenta que debía terminar pronto, tal vez Kei ya estaba acostumbrado a ser sólo él el propulsor de aquella fascinante experiencia. Aún con una mano en la base, aceleró la otra, moviéndola de arriba hacia abajo, haciendo de aquella masturbación completamente placentera. No esperó demasiado para sentir que ya estaba por correrse, ágilmente volvió a su posición; encima de Kei, tomó aquel miembro, lo rozó con su entrada y se dejó caer lentamente. No hubo de esperar demasiado para sentir calor húmedo en su interior, se mordió el labio inferior disfrutando cada segundo. Apoyó sus manos en el pecho de Kei y comenzó nuevamente con la penetración, esta vez con algo de sutileza, se movió en círculos al querer “descubrir” qué se sentía al hacerlo, le fascinó. Volvió con el vaivén, mezclando ambos movimientos hasta llevar a ambos al orgasmo, se acercó a Kei cayendo en su pecho, besó el mismo con ternura.
-Estoy… cansado-
-¿Dormirás?-
-No…-
-Daiki-
-Hmmm-
Sintió que su peso se acumulaba más en su pecho, el menor comenzaba a dormirse.
-¿Soñaste con esto, verdad?-
-Sí… pero nunca… así-
Se acurrucó más en su pecho.
-Espera, no te duermas-
-¿Hmmm?-
-Tengo algo que hacer-
-¿Qué?-
Tomó su cuerpo y lo alejó, rápidamente se subió en él.
-¿Qué haces?-
Aunque tenía sueño, se mantuvo atento a la respuesta.
-Cierra los ojos-
-¿Para qué?-
-Ciérralos-
Frunció el ceño, estaba confundido, pero por alguna razón –quizá el sueño- obedeció.
Se acercó a él lentamente hasta sentir su respiración en la nariz, sonrió, besó su frente, se acercó a su oído y le susurró
-Por favor… sé mi amor -
Abrió los ojos de golpe, pero sus labios ya estaban bajo los de Kei. Asimiló aquellas cinco palabras, mentalmente las repitió y aunque sabía que fueron demasiado cursis, le encantaron, nunca nadie le había dicho algo así, y nunca creyó que el que tenía sueños eróticos con él lo hiciera. Sonrió entre el beso y cerró los ojos. Envolvió sus brazos en el cuello de Kei y suspiró.
-¡¡¡Inoo Kei y Arioka Daiki!!!-
El fuerte grito no sorprendió a ninguno, sólo rieron entre el beso y giraron en el sofá.
FIN
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